Desencuentros
03 de mayo de 2009
 

Muchas son las veces que se habla de cuando las personas se ven por primera vez, del momento mágico cuando algo ocurre, soy un ferviente creyente del destino, y siempre he defendido la teoría de que alguien siempre espera a alguien, que al momento de cruzar las miradas, algo pasa en el mundo, y ni pasado y ni futuro importan, solo existen en ese instante… Pero casi nadie habla de los desencuentros, de los momentos donde hay que hacer un alto y abandonar ese camino que el destino se había encargado de encontrar y de juntar para andar juntos.

Nunca he entendido como actúan las personas frente a esto, tal vez porque muy pocas veces yo he tenido que partir y creo que no encuentro argumentos suficientes para saber que es lo que pasa, las malditas palabras de “tenemos que hablar” o “Hay algo que quiero decirte”, para nadie son un buen futuro, ni siquiera para el que parte o el que a fuerza de olvido se debe quedar.

¿Con cuanto sufrimiento habrá que pagar esa deuda de abandono? La que te heredaron y en algunas veces hasta de forma cobarde, sin darte la cara, sin oportunidad no de recuperar, al menos de mirar a los ojos y algo tratar de entender ¿Y con que te quedas? Con habitaciones vacías, con atroces recuerdos que debes acomodar en algún lugar porque ahora vas a tener que aprender a vivir con ellos y aunque duela aceptarlo, te van a acompañar por el resto de tu vida.

No me quejo porque se acabe el amor o la rutina triunfe, me duele el que hoy en día es tan fácil dejar tan claro un “ya no me sirves” o “ya no te necesito” de la manera más fría, con una llamada telefónica, con un correo electrónico, con un mensaje al celular, no se en que momento nos volvimos cobardes para decir esto cara a cara y nos volvimos tan valientes para escribirlo detrás de un monitor.

  Julio
 
 
 
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